Especias

Achiote: Especia y colorante de tonalidad rojizo-amarillento que deriva de la semilla del arbusto homónimo cuyo nombre botánico es Bixa Orellana, oriundo de la región del Caribe y de Sudamérica. Los mayas lo utilizaban para cocinar los alimentos y colorear su cuerpo durante los ritos religiosos. Según el médico español Francisco Hernández de Toledo, era usado por los pintores por su color de grana, sirviendo como medicina para mitigar dolores, tumores e hinchazones, y como método para refrigerar “aquella viciosa bebida de cacao». De acuerdo a Bernabé Cobo, en el virreinato peruano era provechoso para el arte y la medicina, ya que curaba las cámaras de sangre, provocaba la orina y mitigaba la sed.

Algalia: Tiene su procedencia en el árabe hispánico, algaliya,una sustancia cuyo olor es parecido al almizcle y proviene de una glándula de pequeños cuadrúpedos, como la  civettictis civetta de África y la viverra zibetha y viverricula indica de Asia. Por la dificultad para conseguirla, era reemplazada ocasionalmente por las semillas de la planta Albelmoschus moschatus, originaria de la India y aclimatada en la isla de Cuba.

Almizcle: Del árabe hispánico almísk, es el nombre de un perfume que se obtenía a partir de las glándulas del ciervo almizclero, y posteriormente de otros animales y plantas. Entre las especies vegetales se encontraban disponibles el almizcle común, la madera almizclera de las Guayanas y las semillas de Ambrette.

Anís: La pimpinella anisum es una hierba originaria del Asia sudoccidental y la cuenca mediterránea oriental. Desde tiempos antiguos se ha utilizado como condimento en panadería y repostería, en licores y platos de mariscos. Tenía virtudes caloríficas y desecativas, facilitaba la respiración y se comportaba como analgésico, diurético, sudorífico y disolvente. 

Canela: La corteza interna del árbol de la canela, más conocido como canelo (cinnamomum zeylanicum o  cinnamomum verum), se ha utilizado desde tiempos remotos como especia. Sus propiedades han sido exaltadas desde la época de Dioscórides, quien la aconsejaba como calorífero, diurético y desecativo; en emolientes, cosmética, en remedios oftálmicos, contra las inflamaciones internas y de los riñones, para dilatación de la matriz y favorecer el flujo de la menstruación. Era un componente esencial de la llamada “agua carmelitana o agua del Carmen”, de la farmacopea tradicional hispanoamericana, un agua espiritosa aromática y corroborante usada como antiséptico natural.

Clavo de olor: Proviene del árbol del clavo o clavero Syzygium aromaticum, nativo de Indonesia. Los botones secos de sus flores se han usado desde remotas épocas como especia en las cocinas de todo el mundo; procurándoselos América y el Sur Andino de la importación desde el Oriente. Hildegarda de Bingen ratificaba su uso teapéutico, en los dolores de cabeza, para aplacar la hidropesía, la gota y el hipo. 

Pimienta: Cultivada en India y en los países del sudeste asiático, la piper nigrum es la más común de las especies del género piper, de la cual se extrae la pimienta negra, blanca y verde. Según Hildegarda de Bingen, servía para estimular el apetito. Tempranamente, Dioscórides hacía referencia a su utilidad en medicinas oftálmicas, antídotos y triacas. Tiene virtudes caloríficas, pépticas y diaforéticas. Conveniente en los espasmos febriles y en las afecciones respiratorias.